Buenos días familia, y os llamo así porque tras el balance de un año
con todos vosotros sigo sintiendo mayor afinidad que cuando entré para
con tod@s los compañer@s de este grupo maravilloso con el que
compartimos horas de práctica, dolores, dudas, dirección a un mismo
objetivo, cumpleaños y otras celebraciones.
También algún sinsabor cuyo plan en el Universo resulta incomprensible para mentes no preparadas como las nuestras pero que sin duda incluye una enseñanza para tod@s.
Cada vez doy más las gracias por cosas que antes me pasaban
desapercibidas prácticamente y veo a mi alrededor motivos para estar
agradecido y la forma en que el Universo devuelve sus bendiciones.
Estoy aprendiendo poco a poco a ser feliz cuando menos soy. Como decía
el maestro Lucio a sentir la felicidad de la humildad y en la medida de
lo posible desaparecer en situaciones donde antes uno dejaba el ego
bien marcado. También a sorprenderme con otras actitudes; dice
Aristóteles que forzar el hábito es el modo inicial de alcanzar la
virtud.
Sin duda esto es consecuencia de la práctica, de intentar realizar el budo en el lugar donde primeramente todo esto es posible:
en el Dojo siguiendo las instrucciones del maestro y de los veteranos. Otro motivo para estar agradecido. La vida se convierte en algo más liviana y llevadera.
Esta asociación tiene mucho para dar compañer@s. Tiene un tesoro acumulado de años, del legado del maestro Lucio que nos llega a los nuevos transmitido desde sus obstinados alumnos ya veteranos. ¿Qué puede haber más importante que mantener esta Vía? Sin
duda la técnica, el cuerpo, la gimnasia, la etiqueta, la disciplina, lo
marcial, son importantes ¿para qué? Cada uno debe responderse a sí
mismo creo.
La transformación de uno mismo, fluir junto a todo lo demás es otra
bendición del Aikido que nos llega a través de esta asociación y qué
mejor manera que desde los kyu alcanzar este pasito minúsculo que es la
hakama y con ella las virtudes que conlleva portarla, el compromiso de
‘ponerse a ello’, de investigar y aplicar. Además tenemos por delante a
los que han pasado por el camino y nos dejan huella y nos dicen además
dónde pisaron. Más aún al maestro Lucio cuya insistencia y palabras
han mantenido a la asociación en la Vía y continua haciéndolo.
Pocos maestros encontrareis que hablen de cosas tan importantes de manera tan
clara y afable más allá de explicar un ikkyo o un shiho nage (que no
son moco de pavo). Esto es lo que me mantiene en este grupo. El
compromiso por algo más que la forma y la técnica y porque esto del
aikido no sea únicamente algo ‘de y para cada uno’ sino una celebración
de tod@s que además es extensible a la vida.
Solo quiero agradeceros vuestro estar ahí a tod@s sin excepcion
(incluso a los que nos os tengo como habituales) y permitirme estar a
vuestro lado aprendiendo de vosotr@s y continuar este camino, ver los
antiguos números de la revista Musubi me ha transportado a otros
momentos y personas del pasado que contribuyen y forman ya parte de la
historia de este grupo y su vocación por el Budo. Pensemos qué cosas
son merecedoras de no dejarse en el olvido.
Un abrazo fuerte.
Alberto Cerezo
