O’Sensei fundó un camino (Do) inspirado, no inventado, para que cada practicante se hiciera fuerte pero compasivo, benevolente, respetuoso y solidario. Para que su motivación fuese el beneficio mutuo y ser muestra y fuente de armonía en el mundo. Para unir. No para ganar, predominar, prevalecer, imponerse, separar.
Amor, armonía y benevolencia en lugar de discordia, disgregación y odio.
En el fondo, todas las personas, conscientes de ello o no, buscan alcanzar un estado de ser completo, equilibrado, sereno, armonioso y feliz, pero la inmensa mayoría no tienen idea de por dónde empezar, pretendiendo lograr tal estado buscándolo fuera de sí mismo, en las cosas, en apegos y logros materiales, fungibles, impermanentes, totalmente sustituibles y efímeros, y huyendo de la responsabilidad, el esfuerzo, el sacrificio, el dolor; de la circunstancia si no le es grata. Yendo justamente en la dirección opuesta y alejándose así, cada vez más del equilibrio, la armonía y la felicidad.
El Aikido es un acceso íntimo a la evolución porque incumbe todos los aspectos del ser, quiénes y qué somos realmente y cuál es nuestra relación con el resto del Universo. Nuestro esencial parentesco.
“Todos somos hijos de un mismo Padre”. (O’Sensei)
El Fundador definió el Aikido clarísima y definitivamente:
Aikido es el Sendero del Amor.
Amor con mayúscula, ecuménico, absoluto, completo, totalmente desinteresado y limpio. No particular, relativo, fragmentado…
Y eso es lo que implica “keiko”: entrenamiento holístico, completo y unificado de cuerpo, mente –en todos sus aspectos: intelectual, emocional, etc.- y espíritu.
Si fragmentamos keiko, ya no será keiko aunque así lo denominemos.
Hay dos tipos de artes marciales, dijo O’Sensei, “las del cuerpo y las del espíritu. El Aikido es un arte marcial del espíritu”.
Muy claro, ¿no?
“El Aikido es un arte que surge del Ki y depende enteramente de él; es un fluido libre que sigue las olas del espíritu. El Aikido es un método para curar la enfermedad del mundo. Abandonad todos los pensamientos egoístas y los deseos fútiles y actuad libremente”. También de O’Sensei…
Las técnicas de Aikido no son meras formas externas de cualquier tipo de combate, conllevan un significado profundo, místico, espiritual, sin el cual estarían incompletas, cojas, sordas y ciegas. Si no se práctica incluyendo tal sentido integral desde la base, nuestro keiko no será más que un ejercicio físico más, un baile de locos, una danza hueca. Un trampantojo…
Repasemos el significado esencial de alguna de las técnicas fundamentales. Contiene los principios primordiales a aplicar en todas las técnicas. Auténtico y consciente keiko:
Ikkio o primer principio: Es base de todas las técnicas de katame waza. Simboliza ética, toku-iku, ai-nuke, mutua preservación, no solo corporal, también mental, moral y espiritualmente. Principio principal aplicable a todo nuestro entrenamiento. A todas nuestras acciones, dentro y fuera del tatami.
Shihonage: Salutación y homenaje a la divinidad dirigida a los 6 puntos cardinales: Norte, Sur, Este, Oeste, Arriba y Abajo. Es humilde y sincera ofrenda de nuestro keiko a la divinidad. Invita al aikidoka a practicar sin expectativas, entregado a la Voluntad Universal.
Iriminague significa y enseña cómo afrontar los pensamientos negativos y las dificultades, dentro y fuera del Dojo, conduciéndonos a la reacción pacifica, armoniosa y equilibrada: “Cuando la serpiente maligna me ataca, inmediatamente paso a su espalda y con amor la dirijo”. (O’Sensei)
Tenchinage simboliza la unión del cielo y la tierra. La unión de los aparentes opuestos a través del cuerpo humano -el verdadero árbol sagrado de la vida- en un centro único o seika-tanden o kokoro…
Kokyu-ho es el método de proyección del Ki propio y de Uke a través de la respiración. Inspirar-espirar, unir-proyectar, recibir-dar… El latido del Cosmos. Compensación, reciprocidad, equidad. Enseña a evitar el choque, a no competir o prevalecer.
Ki musubi no tachi. Es la manifestación del Aiki o Musubi -nudo de ki-, a través del tachi. Anudar acción y reacción física, mental y espiritual de Uke y Tori a través del tachi. Sin predisposición ni expectativa, sin rigidez, ni bloqueos. Libre, pura, fluidamente.
Recordemos que Keiko es entrenamiento integral, holístico. Al segmentarlo dejará de ser Keiko. Si Keiko significa integral y lo fragmentamos…
Aunque estas son algunas de las técnicas base que han de sostener el keiko y constituyen principios aplicables a cada acción de keiko y de la vida. Toda técnica es en sí un símbolo de amor y armonía. Una entidad de mejoramiento y elevación íntimos per se. Hemos de evitar la rutina hueca y hacer de cada repetición un renovado acto de de Amor… El flujo de la vida.
No importa cuantas veces caigamos -creamos caer-, hagamos nuestro el lema del okiagari-koboshi: “7 veces abajo, 8 arriba”…
Hasta otra.
Lucio Álvarez Ladera
